Algún día, mis cuerdas vocales no se estrecharan al pensar en lo que tengo que decirte. Ese día podré hablar con el corazón saliéndoseme del pecho, sintiendo como todos mis poros se erizan con tan solo coger aire para comenzar. Podré contarte todo lo que pienso en las dos horas que transcurren antes de que me acueste, y de paso, todo eso que sueño en mis cortas noches. Diré todo esto que pienso, sin pensar en el juzgado de tu mente y sus posibles conjeturas acerca de mí ser. Me sentiré realizada por un momento, y creeré en las emociones que hacen que en mi estómago se retuerzan las vísceras. Pero esto siempre seguirá siendo algún día, en algún lugar remoto, dentro de mi imaginación, guardado por mi subconsciente para hacerme soñar con ello durante el tiempo suficiente como para confundírmelo con la realidad.
Hoy toca un poco de música. Un saludo, Araxiel.
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