Sorpréndeme, róbame tu sueño, deja que me pierda en tus
labios.
Sigue cantando, no apagues la noche, nunca es demasiado
larga, sólo cuando no estás.
Olvídate de las consonantes, las vocales suenan como el
placer. Como cuando te siento bajo las cuerdas de mi cama, rasgando acordes que
no armonizan, que gimen con los amaneceres, cuando la mejor canción es la de
nuestros suspiros al compás de las estrellas de tus ojos.
Si quieres ser mi canción, serás esa que susurremos al
mirarte cuando me besas. Te escucho dentro, te siento en mis venas, te sangro
en cada despedida, suenas a Requiem de guerra.
No entiendas lo que te digo, siente lo que nos hacemos. Deja
que mis brazos busquen espacio entre tus canciones mientras el humo nos envuelve.
Piensa en cada centímetro de la habitación resonando cuando respiramos.
Desea que nunca se haga tarde, implicará un viaje más por
mi mundo y el tuyo. Como siempre, hoy es tiempo de perdernos en ti.
Araxiel Dóyel
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